miércoles 23 de diciembre de 2009

Estacionada en algún lugar de Satélite, un 23 de diciembre, estoy sola. Me, myself and I. Escucho por primera vez desde hace mucho, mucho tiempo el Memo Rex Commander y el Corazón Atómico de la Vía Láctea.
Es un disco difícil que me recuerda momentos muy chingones y al que tengo que agradecer uno de los momentos laborales más chingones de mi vida. También duele. Pero hoy lo escuché otra vez y fui muy feliz.
En eso puede resumirse un poco lo que siento en estos días de "fiestas". Hay dolor pero a la vez no puedo negar que estoy contenta. No habría tampoco razón para negarlo.
Las pequeñas ironías y sorpresas de la vida han sido muchas en estos meses del año que termina. Sí, agradezco que ya se acabe. Pero tampoco puedo decir que todo fue miseria y horror.
Estoy sinceramente emocionada por 2010. No tengo ni la menor idea de hacia dónde irá mi vida, y eso me gusta. Quién lo iba a decir, yo tan aterrorizada siempre por los cambios. Quién iba a decir también que yo, que odiaba tomar el coche y manejar, iba a encontrar mis mejores momentos a solas al volante. Y que manejar me iba a dar tranquilidad y relax, en vez del usual miedo que me provocaba. Quién me iba a decir que yo, tan dependiente de los demás, especialmente de dos personas, iba a ser tan feliz sin ellos. No es que su presencia me haga infeliz ahora, sólo es que aprendí a desprenderme. Let Go, como dice Nada Surf. Jamás me imaginé ser tan feliz sin muletas ni apoyos junto. Amo a mis amigos con toda el alma, aunque a veces mis acciones indiquen lo contrario. Sin ellos no estaría aquí ahora, estoy segura. Pero no tengo una relación dependiente o enfermiza con nadie. Y ese era uno de mis propósitos fundamentales en este año. Otro era disfrutar de todo lo que me tocara vivir. Incluso mi sufrimiento lo abracé para poderlo procesar, y creo que lo logré. Viví muy intensamente todo lo que se me presentó, sin pensarlo demasiado. Ese es mi mayor logro de 2009. Aprender a ser yo. Luli. Y a estar feliz con lo que soy y lo que tengo.
Recupero entonces una canción maravillosa que me ha acompañado desde hace muchos años. Es de mis adorados Chucho, una banda de culto española. En una edición de mi revista favorita Rockdelux, editaron una versión con Lori Meyers (otros grandes consentidos), Elastic Band y Guille Mostaza. La canción se llama Magic y la letra es preciosa. La comparto porque genera un sentimiento de esperanza y fe en el futuro que tanta falta hacen en estos días.
No encuentro mejor forma para despedir este año que con una canción que habla tan emotiva y esperanzadoramente sobre lo que sigue. ¿Qué es? Nadie lo sabe. Pero será. Y ahí estaremos para abrazarlo, sufrirlo, encontrarlo, amarlo y gozarlo.

Si preguntáis por mí me encontraréis aquí, disfrutando del tiempo que me queda por vivir.  Siempre procuré beber la vida intensamente, disfrutando cada trago que me queda por vivir.  Respiré la vida como nadie más, aprovechando el tiempo que me queda por vivir, que lo mejor de nuestra vida aún está por ocurrir.  Todo el amor del mundo lo derrocharemos tú y yo, cada segundo del tiempo que nos queda por vivir, que lo mejor de nuestra vida aún está por ocurrir.  Que lo mejor de nuestra vida aún está por ocurrir.



2 comentarios:

R-ee dijo...

oufff tus post son tan intensos, y tan personales, gracias por compartirlos

Amélie dijo...

sentía que algo me hacía falta y era pasar a este rinconcillo que se disfruta como con café.
No es la primera vez que me siento identificada con algo que leo por aquí. Y sin embargo no paro de sorprenderme.
Las evaluaciones del año que se queda en una, se me antojan superadas o sino sí superables.
FELIZ! 2010